The Line, un hotel diferente

Siempre que nos adentramos en un hotel de lujo vemos cómo los objetos en color oro y blanco nos dan la bienvenida así como los techos de bóveda y el mármol o numerosas pinturas, pero claro, existe otro concepto de estos hoteles y no por ello pueden dejar de ser de lujo. Hoy hablamos de uno en concreto, ya que se trata de The Line, un hotel que se encuentra en Los Ángeles y que además de estar en una zona céntrica y muy cercana a puntos claves de la zona, también dispone de un interior y una decoración que se basa en la sencillez y en la creación. 

Un aire sutil que nos lleva a hablar del diseñador Sean Knibb quien es el culpable de un interior muy moderno, con pinceladas casuales en las paredes pero eso sí, que nos deja con unas impresionantes vistas desde cada una de las habitaciones. Quizás, en ocasiones el lujo no reside en ver cómo son los muebles de caros o esas pinturas que adornan las paredes, sino en otros aspectos de la vida que pueden hacernos que nuestras vacaciones sean algo diferentes y que disfrutemos de lo que de verdad importa como son las ciudades, la luz y la gente.

habitación hotel The Line

Si volvemos a las habitaciones, otro momento más, nos daremos cuenta de que las paredes parecen las de un viejo edificio que no se han pintado durante años. Tienen esa mezcla de gris y blanco que da la sensación de que se irá a caer un nuevo trozo de pintura. La cama está colocada estratégicamente para que puedas despertarte, mirar hacia el frente y ver las vistas que antes te mencionábamos. Algún detalle en color se posa sobre las sillas y el poco mobiliario con el que cuenta.

habitaciones minimalistas The Line

Además de las habitaciones tan originales, cuentan con un comedor basado en el mismo estilo y donde podrás disfrutar de ricos manjares. Claro que la piscina cubierta no podía faltar, así como un bar para disfrutar también de una copa tras el baño o tras la cena antes mencionada. Además cuentan con un servicio para reuniones y otros eventos como pueden ser las bodas. Es una manera de visitar la ciudad y apreciar aquellas cosas que muchas veces no podemos por falta de tiempo. Seguro que en esta ocasión y con The Line podrás hacerlo desde otras perspectivas. Innovación y minimalismo se funden en este hotel tan especial.

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